13 mar. 2011

«Cualquier ciudadano podrá solucionar desde su PC trámites en toda Europa».
Entrevista a John Heppe, Jefe del proyecto Stork (interoperabilidad de las identidades electrónicas en Europa) de Indra,
En el proyecto «Stork » participa un consorcio de 32 administraciones públicas –como el Ministerio de Política Territorial y Administración Pública–, organizaciones privadas y una docena de empresas subcontratadas, como Indra, de 17 países europeos. Bajo el paraguas de la Comisión Europea y por un periodo de tres años, se está trabajando para facilitar los trámites administrativos electrónicos a los ciudadanos comunitarios residentes en otros estados miembros, ya que reconoce las identidades electrónicas de los distintos países.
Todo un reto que suma 400 millones de ciudadanos con diferencias lingüísticas y peculiaridades en los cientos de identidades electrónicas que se expiden. Sólo hay que poner juntos un DNI español y uno sueco para darse cuenta de cuántas barreras se pueden superar todavía en la vieja Europa.

-¿Se quieren sustituir las tarjetas nacionales?
-No se obliga a abandonar el DNI ni los certificados de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, por ejemplo, ni sus equivalentes en el extranjero. El desafío es que las identidades electrónicas extranjeras existentes sean aceptadas en cada país participante como si fuera una más de las existentes a nivel nacional.
-Pero unificar criterios ante la variedad de lenguas y datos es todo un reto, ¿no?
-Cada una de las formas de identificación tiene sus propias características. En España hay más de 100 tipos de certificados electrónicos. Se ha definido una capa de mensajes comunes que se pueden intercambiar entre los países. Se han decidido los nombres de los campos (como la fecha de nacimiento) y el formato de los valores. Se ha acordado trabajar con las 26 letras comunes a todos los países y alguna especificación de acentos. La ñ, por ejemplo.

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