31 de ago. de 2010

¿Internet mató al pensamiento?
Un polémico ensayo publicado en EE UU analiza cómo el uso compulsivo de las nuevas tecnologías nos vuelve impacientes, irreflexivos y favorece formas de «conocimiento superficial».
Es lo que algunos llaman la «deseducación del homo-sapiens». Esta es la tesis que defiende Nicholas Carr en su libro «The shallows» («Lo superficial»).
El volumen nos encara con argumentos inquietantes en forma de estadísticas: trabajadores frente al ordenador que comprueban su correo electrónico entre 30 o 40 veces cada hora para encontrárselo invariablemente vacío, y que pasan menos de diez segundos visitando una web. Sólo una de cada diez páginas merece la atención de un internauta durante más de dos minutos.
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