13 feb. 2011

Una técnica pionera saca a la luz hasta el último detalle de los documentos.
El artesano que esculpió el sello de plomo, destinado a distinguir un 'Privilegio Real' de Enrique III, se permitió el lujo de incluir un pequeño detalle, un guiño a la posteridad... El medallón de metal representa la efigie del monarca, en cuyo regazo se perfila el escudo de Castilla: un torreón al uso, con sus adarves y sus almenas. En la ventana de uno de ellos, con precisión milimétrica, el orfebre dibujó una mujer desnuda. Diminuta, mínima, casi inapreciable. La chica estaba destinada a permanecer oculta entre los legajos del Archivo de Medina hasta el fin de los tiempos. Pero hace unos meses, aplicando una técnica de digitalización pionera en el mundo, la rescataron del olvido. La doncella, por primera vez en 500 años, volvió a lucir su trasero en público.

Es sólo un ejemplo de lo que la empresa gaditana Miscelánea Cultural puede lograr con el nuevo método de análisis y reproducción de documentos. A grandes rasgos, la idea consiste en someter al documento a cientos de microfotografías con luz de guía láser a capas infrarrojas y capas ultravioleta, el rasterizado de picos y valles y, posteriormente, ensamblar todas las imágenes. Un trabajo de chinos, «es cierto», pero que ofrece unos resultados inmejorables. «Dependiendo del grado de dificultad y del tamaño, se realizan entre un mínimo de 60 y un máximo de 300 fotografías base, aunque un documento de dificultad alta puede llegar a estar compuesto por más de mil tomas».
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